Hace bastantes años atrás yo tenía un submarino en el que viví grandes aventuras. Pude conocer las profundidades del océano, incluyendo esos interminables acantilados que ningún otro ser humano ha podido visitar. Yo era la envidia de científicos y exploradores, por haber visto y tocado aquellas criaturas y formaciones.
Recuerdo que tenía una escotilla por la que podía salir al exterior sin innundar el submarino... un cable largo me unía al mismo y permitía que lo controlara desde afuera con gran facilidad. Iba navegando y explorando, pero no todo siempre era felicidad y nuevos conocimientos. Una vez tuve que enfrentarme a un gran calamar gigante que nos arropaba con sus curiosos tentáculos (a mí y al resto de la tripulación que estaba adentro). Tratamos de evadirlo y lanzar los torpedos, pero la fuerza de aquellos tentáculos había bloqueado las salidas... tuvimos que salir y enfrentarnos a él. Preferimos no matarlo, así que nos concentramos en tratar de despegar los chupones principales de la coraza de nuestra nave. Pudimos lograrlo y escapar para contarlo. Que grandes aventuras nos esperaban cada tarde....
Daría todo lo que tengo por volver a aquellos días, subir a mi submarino y no volver jamás...
miércoles, abril 04, 2007
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2 comentarios:
ahhhhh, te envidié por esos momentos!
Esto me parecio al "Bridge To Terabithia"
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